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martes, 10 de febrero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
Antisionista? Nooo, simplemente ANTISEMITA
Entre las muchas mentiras que impregnan el mundo moderno, ninguna es mayor -o más fácil de refutar- que la que pretende que el sionismo no es una parte integral del judaísmo, o que el antisionismo no esta relacionado con el antisemitismo.
Para entender por que, es necesario primero explicar el sionismo y el antisionismo.
La Cuestion del Sionismo
Un movimiento secular moderno llamado Sionismo fue creado en el siglo 19, pero la creencia que los judíos pertenecen a Sión (el nombre bíblico de Jerusalem) es tan antiguo como el pueblo judío
Comenzando en el año 586 A.E.C. con la destrucción del primer Estado Judío, los judíos ya eran sionistas, pues oraban fervientemente para retornar a Sión.
Mientras que el movimiento conocido por el nombre específico “sionismo” es moderno, el movimiento de los judíos retornando a Sión tiene más de 2500 años de antigüedad. Es por ello que la pretensión que el sionismo -el retorno del pueblo judío a Sión- no es parte del judaísmo en una mentira teológica e histórica.
El judaísmo ha consistido siempre de tres componentes: Dios, Torá e Israel, traducido a grosso modo como fe, práctica religiosa y nacionalidad.
Y este pueblo judío fue concebido como viviendo en un país judío llamado Israel.
Uno puede argüir que el moderno Estado de Israel fue fundado a expensas de los árabes que vivían en el área geográfica conocida como Palestina (jamás existió un país o una nación llamada Palestina); pero esto de ningún modo sirve para negar el hecho indisputable que el sionismo es una parte integral del judaísmo.
Tampoco el hecho que algunos judíos que han abandonado el judaísmo se opongan al sionismo, y tampoco el que una secta de no muchos judíos ultra-ortodoxos (Neturei Karta) crean que solo el Mesías podrá fundar el Estado Judío en Israel.
Cuando estudiantes musulmanes anti-Israel hacen demostraciones en los campus cantando “Si al judaísmo, no al sionismo”, están inventando un nuevo judaísmo a partir de su odio hacia Israel.
Seria como si antimusulmanes marcharan cantando “si a Ala, no al Corán”.
Así como Ala, Mahoma y el Corán son componentes inseparables del Islam, así lo son Dios, la Torá e Israel para el judaísmo.
La Cuestion de Israel
Pero, uno podría argüir, aún si el sionismo es parte del judaísmo del mismo modo que cualquier otra parte de la Biblia hebrea, el moderno Estado judío de Israel no tiene derecho a existir porque ha desplazado a muchos árabes naturales del lugar, conocidos más adelante como palestinos.
Antes de responder a este argumento, es crucial comprender que el mismo -que la creación de Israel fue ilegitima- está totalmente desligado del antisionismo. Una persona intelectualmente honesta que cree que la creación de Israel es ilegitima, aún debe reconocer que el sionismo es parte inseparable del judaísmo.
Pero el argumento que Israel es ilegitimo porque su creación originó a los 600.000 o 700.000 refugiados árabes es tan antijudía como antisionista. Virtualmente cada país en el mundo fue creado desplazando parte de la gente que vivió allí, y muchos de esos países hicieron más daño a mucha más gente que lo que hizo Israel.
Por lo tanto, cualquiera que clame por la destrucción solamente de Israel, es mejor que explique por que, de todos los países en la tierra cuya creación fue acompañada por el desplazamiento de personas, solo el Estado Judío es ilegitimo.
Tomemos Pakistán, por ejemplo. No como el estado judío de Israel, que ha existido dos veces antes, históricamente, nunca existió un país llamado Pakistán, tampoco hubo un país musulmán en la parte de la India que fue separada para crear Pakistán.
Más aún, si el estado judío de Israel es ilegitimo porque creó 700.000 refugiados árabes, por que no es ilegitimo el estado de Pakistán, que creó mas de 8 millones de refugiados hindúes?
La respuesta es obvia. Cuando la gente aísla al único estado judío en el mundo y lo acosa con sanciones, oprobio y deslegitimación, lo hacen solo porque es el estado judío.
Y esto, simplemente, es la razón por la que el antisionismo es nada más que otra forma de odio al judío.
Usted puede criticar a Israel tanto como desee. Esto no lo convierte en un antisemita.
Autor: Dennis Prager es comentarista de radio, autor, y columnista de Townhall.com
Traducción: Fedora Resnik para Noti-Israel: http://noticias.hebreos.net
Para entender por que, es necesario primero explicar el sionismo y el antisionismo.
La Cuestion del Sionismo
Un movimiento secular moderno llamado Sionismo fue creado en el siglo 19, pero la creencia que los judíos pertenecen a Sión (el nombre bíblico de Jerusalem) es tan antiguo como el pueblo judío
Comenzando en el año 586 A.E.C. con la destrucción del primer Estado Judío, los judíos ya eran sionistas, pues oraban fervientemente para retornar a Sión.
Mientras que el movimiento conocido por el nombre específico “sionismo” es moderno, el movimiento de los judíos retornando a Sión tiene más de 2500 años de antigüedad. Es por ello que la pretensión que el sionismo -el retorno del pueblo judío a Sión- no es parte del judaísmo en una mentira teológica e histórica.
El judaísmo ha consistido siempre de tres componentes: Dios, Torá e Israel, traducido a grosso modo como fe, práctica religiosa y nacionalidad.
Y este pueblo judío fue concebido como viviendo en un país judío llamado Israel.
Uno puede argüir que el moderno Estado de Israel fue fundado a expensas de los árabes que vivían en el área geográfica conocida como Palestina (jamás existió un país o una nación llamada Palestina); pero esto de ningún modo sirve para negar el hecho indisputable que el sionismo es una parte integral del judaísmo.
Tampoco el hecho que algunos judíos que han abandonado el judaísmo se opongan al sionismo, y tampoco el que una secta de no muchos judíos ultra-ortodoxos (Neturei Karta) crean que solo el Mesías podrá fundar el Estado Judío en Israel.
Cuando estudiantes musulmanes anti-Israel hacen demostraciones en los campus cantando “Si al judaísmo, no al sionismo”, están inventando un nuevo judaísmo a partir de su odio hacia Israel.
Seria como si antimusulmanes marcharan cantando “si a Ala, no al Corán”.
Así como Ala, Mahoma y el Corán son componentes inseparables del Islam, así lo son Dios, la Torá e Israel para el judaísmo.
La Cuestion de Israel
Pero, uno podría argüir, aún si el sionismo es parte del judaísmo del mismo modo que cualquier otra parte de la Biblia hebrea, el moderno Estado judío de Israel no tiene derecho a existir porque ha desplazado a muchos árabes naturales del lugar, conocidos más adelante como palestinos.
Antes de responder a este argumento, es crucial comprender que el mismo -que la creación de Israel fue ilegitima- está totalmente desligado del antisionismo. Una persona intelectualmente honesta que cree que la creación de Israel es ilegitima, aún debe reconocer que el sionismo es parte inseparable del judaísmo.
Pero el argumento que Israel es ilegitimo porque su creación originó a los 600.000 o 700.000 refugiados árabes es tan antijudía como antisionista. Virtualmente cada país en el mundo fue creado desplazando parte de la gente que vivió allí, y muchos de esos países hicieron más daño a mucha más gente que lo que hizo Israel.
Por lo tanto, cualquiera que clame por la destrucción solamente de Israel, es mejor que explique por que, de todos los países en la tierra cuya creación fue acompañada por el desplazamiento de personas, solo el Estado Judío es ilegitimo.
Tomemos Pakistán, por ejemplo. No como el estado judío de Israel, que ha existido dos veces antes, históricamente, nunca existió un país llamado Pakistán, tampoco hubo un país musulmán en la parte de la India que fue separada para crear Pakistán.
Más aún, si el estado judío de Israel es ilegitimo porque creó 700.000 refugiados árabes, por que no es ilegitimo el estado de Pakistán, que creó mas de 8 millones de refugiados hindúes?
La respuesta es obvia. Cuando la gente aísla al único estado judío en el mundo y lo acosa con sanciones, oprobio y deslegitimación, lo hacen solo porque es el estado judío.
Y esto, simplemente, es la razón por la que el antisionismo es nada más que otra forma de odio al judío.
Usted puede criticar a Israel tanto como desee. Esto no lo convierte en un antisemita.
Pero si usted es antisionista o aboga por la destrucción del estado judío, pongamos las cosas en claro: usted es enemigo de los judíos y del judaísmo, y la palabra apropiada para alguien así es antisemita.
Autor: Dennis Prager es comentarista de radio, autor, y columnista de Townhall.com
Traducción: Fedora Resnik para Noti-Israel: http://noticias.hebreos.net
domingo, 1 de junio de 2008
Homenaje a Josef Lapid: Si hubiera cien millones de judios
Hay grandes verdades que no aparecen en ningún diario pues hay tantos intereses creados para ignorarlos. No es nada nuevo en nuestra historia pero duele igual.
El semanario telavivense "Hair" publicó un artículo del escritor palestino-israelí Anton Shamas, quien despliega una acostumbrada fluidez idiomática.
"Señoras y Señores" -escribió Shamas- "la hora ha llegado, en este día festivo, de admitir con todo candor, sin avergonzarse ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal. La aventura sionista ha terminado en un fracaso".
Esta muy bien que Shamas haya salido a decir eso. Porque un artículo como ese, de la pluma de un intelectual árabe reconocido, ofrece una oportunidad de plantear algunas verdades que uno dudaría de decir sin tener un buen pretexto.
Shamas, amigo mío:

Cincuenta años después de la derrota de Hitler y del mufti de Jerusalem, el sionismo florece en el corazón del Cercano Oriente, en un estado con 5 millones de judíos -judíos cuya supervivencia estuvo en duda por momentos.
La lengua hebrea (una de las maravillas del sionismo) ha unido a sabras y refugiados, sefaradim y judíos orientales.
En medio siglo, los sionistas, partiendo casi de la nada, hemos forjado un estado que lanza sus propios satélites y suministra a la armada de los Estados Unidos aviones sin piloto.
Exportamos programas de computación sofisticados y enseñamos a algunos latinoamericanos a cultivar melones.
Cada mes, este estado exporta productos por valor de un billón de dólares o más, a Europa occidental, a los Estados Unidos e incluso a Japón; tiene una democracia ejemplar, en la cual los ministros temen al ombudsman y los jueces temen solo a Dios.
Este estado ha creado un ejército considerado uno de los mejores del mundo, hay muy poca delincuencia violenta, y en cambio hay muchos excelentes conciertos.

Las personas de todas las religiones encuentran libertad de culto y los no creyentes también son bienvenidos.
Un diez por ciento de los ciudadanos de este país son nuevos inmigrantes y el 89% piensa que, a pesar de todas las dificultades, es un buen lugar para vivir.
Es un país en el cual un Anton Shamas tiene la libertad de publicar, en un día festivo, un ataque virulento contra todo aquello que los judíos que vivimos en este país consideramos importante y respetable. Shamas podría tal vez ser capaz de disculparnos por esto. Pero lo que no puede tolerar es el hecho que, a la luz de los logros del sionismo, el fracaso de los árabes aparece tan humillante y deprimente.
Cuántos palestinos hay, amigo mío? Un millón?, dos?, tres?. ¿Y cuantos estados árabes hay alrededor? ¿veinte?. Veinte países de reyes y dictadores, de terror y derramamiento de sangre.
No existe un solo país árabe democrático, uno con libertad de expresión y derechos civiles.
Usted habla acerca del fracaso del Estado de Israel. Comparado con que? Argelia? Egipto? Iraq?
Cuántos árabes viven entre el Océano Atlántico y el Golfo Pérsico?
Cien millones? doscientos millones? Y cuantos musulmanes hay? un billón ?
Todos ellos le rezan al mismo Alá, en nombre del mismo profeta, Mahoma. Y todos ellos no pueden resolver el problema de las cloacas de Gaza.
Durante 47 años se han estado preparando para la independencia palestina y a pesar de ello, aún no recogen la basura en Jericó.
Con todo el petróleo de que disponen, no logran reunir la colaboración necesaria para construir un hospital en Deir-el-Balah.
Y todas las canillas de oro en Arabia Saudita y los jacuzzi en Kuwait no son suficientes para proveer agua potable para Jebelya.
Los trabajadores palestinos estarían haciendo cola en el paso de Erez, mirando hacia Gaza, en busca de trabajo.
Si hubiera un billón de judíos creyentes en el mundo, los judíos de Gaza no necesitarían la ayuda de las Naciones Unidas.

Los judíos del mundo habrían colaborado con los judios de Gaza y ya haría tiempo que Gaza se habría convertido en la perla del Mediterráneo.
Sobreviviente del Holocausto, periodista, ex líder de Shinui y ex ministro de Justicia. Así se lo conocía a este hombre que, además de personalidad pública, encarnaba en sí mismo parte de la historia del pueblo judío y el Estado de Israel. Murió esta madrugada de cáncer a los 77 años, en el hospital Ijilov de Tel Aviv.
El semanario telavivense "Hair" publicó un artículo del escritor palestino-israelí Anton Shamas, quien despliega una acostumbrada fluidez idiomática.
"Señoras y Señores" -escribió Shamas- "la hora ha llegado, en este día festivo, de admitir con todo candor, sin avergonzarse ni bajar la mirada, que todo este asunto ha salido mal. La aventura sionista ha terminado en un fracaso".
Esta muy bien que Shamas haya salido a decir eso. Porque un artículo como ese, de la pluma de un intelectual árabe reconocido, ofrece una oportunidad de plantear algunas verdades que uno dudaría de decir sin tener un buen pretexto.
Shamas, amigo mío:
El sionismo constituye el máximo éxito del siglo XX.

Cincuenta años después de la derrota de Hitler y del mufti de Jerusalem, el sionismo florece en el corazón del Cercano Oriente, en un estado con 5 millones de judíos -judíos cuya supervivencia estuvo en duda por momentos.
La lengua hebrea (una de las maravillas del sionismo) ha unido a sabras y refugiados, sefaradim y judíos orientales.
En medio siglo, los sionistas, partiendo casi de la nada, hemos forjado un estado que lanza sus propios satélites y suministra a la armada de los Estados Unidos aviones sin piloto.
Exportamos programas de computación sofisticados y enseñamos a algunos latinoamericanos a cultivar melones.
Cada mes, este estado exporta productos por valor de un billón de dólares o más, a Europa occidental, a los Estados Unidos e incluso a Japón; tiene una democracia ejemplar, en la cual los ministros temen al ombudsman y los jueces temen solo a Dios.
Este estado ha creado un ejército considerado uno de los mejores del mundo, hay muy poca delincuencia violenta, y en cambio hay muchos excelentes conciertos.

Las personas de todas las religiones encuentran libertad de culto y los no creyentes también son bienvenidos.
Un diez por ciento de los ciudadanos de este país son nuevos inmigrantes y el 89% piensa que, a pesar de todas las dificultades, es un buen lugar para vivir.
Es un país en el cual un Anton Shamas tiene la libertad de publicar, en un día festivo, un ataque virulento contra todo aquello que los judíos que vivimos en este país consideramos importante y respetable. Shamas podría tal vez ser capaz de disculparnos por esto. Pero lo que no puede tolerar es el hecho que, a la luz de los logros del sionismo, el fracaso de los árabes aparece tan humillante y deprimente.
Cuántos palestinos hay, amigo mío? Un millón?, dos?, tres?. ¿Y cuantos estados árabes hay alrededor? ¿veinte?. Veinte países de reyes y dictadores, de terror y derramamiento de sangre.
No existe un solo país árabe democrático, uno con libertad de expresión y derechos civiles.
Usted habla acerca del fracaso del Estado de Israel. Comparado con que? Argelia? Egipto? Iraq?
Cuántos árabes viven entre el Océano Atlántico y el Golfo Pérsico?
Cien millones? doscientos millones? Y cuantos musulmanes hay? un billón ?
Todos ellos le rezan al mismo Alá, en nombre del mismo profeta, Mahoma. Y todos ellos no pueden resolver el problema de las cloacas de Gaza.
Durante 47 años se han estado preparando para la independencia palestina y a pesar de ello, aún no recogen la basura en Jericó.
Con todo el petróleo de que disponen, no logran reunir la colaboración necesaria para construir un hospital en Deir-el-Balah.
Y todas las canillas de oro en Arabia Saudita y los jacuzzi en Kuwait no son suficientes para proveer agua potable para Jebelya.
En resumen, amigo mío, usted sabe muy bien que si casi un millón de judíos viviera en Gaza, rodeado de 20 estados judíos, Gaza judía sería un paraíso en la tierra.
Los trabajadores palestinos estarían haciendo cola en el paso de Erez, mirando hacia Gaza, en busca de trabajo.
Si hubiera un billón de judíos creyentes en el mundo, los judíos de Gaza no necesitarían la ayuda de las Naciones Unidas.

Los judíos del mundo habrían colaborado con los judios de Gaza y ya haría tiempo que Gaza se habría convertido en la perla del Mediterráneo.
Josef Lapid
Sobreviviente del Holocausto, periodista, ex líder de Shinui y ex ministro de Justicia. Así se lo conocía a este hombre que, además de personalidad pública, encarnaba en sí mismo parte de la historia del pueblo judío y el Estado de Israel. Murió esta madrugada de cáncer a los 77 años, en el hospital Ijilov de Tel Aviv.
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