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lunes, 30 de marzo de 2009

Marcos Aguinis, la conciencia argentina





"Lo que quiero escribir es tan fuerte y tan claro que debo escupirlo. Me acosa la furia y quisiera estar sereno."

Hay indignación en Marcos Aguinis y se nota desde la primera línea de su nuevo libro ¡Pobre Patria mía! , título con que apela al lamento final de Manuel Belgrano para expresar la congoja que le produce al autor este presente difícil e incierto de una Argentina que duele, entristece, lastima.

Con estilo ágil, eléctrico y visceral, que el propio autor identifica con el panfleto, el ensayista y psicoanalista admite que escribe desde la bronca, una bronca que se ha vuelto generalizada y casi permanente.


"Debemos hacer algo, porque la Argentina merece otro destino", reclama.

Y dispara fuertes críticas al Gobierno. Dice que "la única política de Estado que funciona es la del soborno" y que "si existieran seguridad jurídica y respeto por la propiedad la crisis económica mundial habría sido una oportunidad brillante para la Argentina".

Aguinis es autor de otros títulos también dedicados a nuestro particular devenir, como El atroz encanto de ser argentinos (I y II) y Un país de novela. Su último libro, es el resultado del coraje de atreverse a ver la dolorosa verdad de un acelerado deterioro que se profundizó en 2008.


Se muestra, así, convencido de que "los Kirchner se encaminan a un Waterloo".

-Hasta marzo de 2008, cuando se inicia el conflicto con el campo, muchos creyeron que la Argentina estaba bien encaminada. ¿Por qué todo se descompuso de manera tan abrupta?








-Hace mucho tiempo que el país cambió sus tres pilares de oro -la cultura del trabajo, del esfuerzo y la decencia- por la mendicidad, el facilismo y la corrupción. Veníamos arrastrando una creciente ola de enfrentamientos estériles, inseguridad jurídica, deterioro de las instituciones, decadencia educativa, ausencia de políticas de Estado y el dramático déficit de una mirada estratégica sobre hacia dónde encaminar a la Argentina en los próximos años. En medio de esto estalla la guerra Gobierno-campo y encuentra a la sociedad conducida por quienes no entienden que la inclusión social y equidad en la distribución del ingreso no se alcanzarán ni por asomo con intereses mezquinos, demagogia e inercia social cómplice.

-¿A qué atribuye la imposibilidad de encontrar salidas superadoras?

-La democracia argentina se ha convertido en un autocracia gobernada por una sola persona que, para colmo, no conoce lo que significa la productividad, ya que toda su vida y su flamante fortuna personal estuvieron ligadas a la especulación financiera. Bloquear la productividad del campo significa la ruina de todos los actores ligados al sector. Es algo criminal, y todo porque los Kirchner quieren sacarle al campo para distribuirlo según sus conveniencias electorales. Lo perverso de un régimen como el que tenemos ahora es que necesita de la pobreza y la ignorancia para perpetuarse.

-¿Esto no lo comprenden los legisladores que se alinean automáticamente con el Gobierno?

-Aquí la única política de Estado que funciona es la del soborno. El dinero de todos es usado para favorecer el poder de la autocracia. El autócrata que nos gobierna tiene la psicología del tirano. Generalmente los tiranos no sólo generan enormes prejuicios, sino que terminan autodestruyéndose. Sólo así podemos entender que Kirchner se deje llevar por un capricho enceguecedor que le impide encontrar soluciones inteligentes, viables. En ninguna democracia el oficialismo ha dejado nunca de conversar y de escuchar a la oposición.

-¿Cree que ello es factible?

-El problema es que Kirchner padece de una suerte de esclerosis psicológica que lo aísla del mundo. En cuanto a Cristina, nos vendió una imagen falsa, de independencia, de capacidad, de vuelo propio. Pero no existe tal cosa. Es totalmente dependiente del marido y está atacada de anuncitis. Miente sin pudor al anunciar cosas que nunca se concretarán, como fue el caso de los hospitales y tantos otros. Sus desplantes son mezcla de soberbia, ignorancia y elementos histeroides que explican su obsesión por la apariencia y por sobreactuar sus dificultades de género. Nos hace quedar pésimo y su imagen en caída arrastra a todos los argentinos. Lo digo con total convencimiento: yo creo que los Kirchner se encaminan a un Waterloo.

-Los dirigentes surgen de la sociedad y el problema viene de arrastre. ¿Hasta dónde remontaría los orígenes de la decadencia?

-Durante muchos años la Argentina se fue infectando de populismo, de colectivismo, de pseudoprogresismo, y dejó de lado el sabio rumbo que había establecido la Constitución de 1853/60. Esa Constitución se juró cuando la Argentina era el país más desértico y miserable de toda América latina y en 50 años nos convirtió en el país más alfabetizado y culto de América latina.

-Pero después sobrevino la revolución de 1930.

-Antes del golpe de 1930 -todo golpe tiene un período de incubación- empezó el deterioro, influido por ideas estatizantes, colectivistas y finalmente totalitarias. El camino ascendente y democrático que la Argentina había empezado gracias al Acuerdo de San Nicolás y la Constitución se obstruyó hacia fines de la década de 1920. El golpe de 1930 fue la profanación extrema de la ley. Luego siguieron otros, cada vez más insolentes, y una profanación institucional incesante. Eso derivó en una confusión ideológica que hizo que la gente no supiera hacia dónde orientarse ni a quién apoyar.

-¿Cómo se sale de esto?

-Con una larga batalla en el campo de las ideas. Mi esperanza se orienta hacia los beneficios de las paradojas. Los grandes males que este matrimonio le está infligiendo al país pueden paradójicamente generar un consenso general de que debemos unirnos en pos de algunos puntos clave: calidad institucional, independencia de los poderes, políticas educativas y sanitarias, de defensa y de seguridad.

-¿Eso es posible?

-Ojalá pudiera firmarse un nuevo Acuerdo de San Nicolás, una suerte de pacto de honor para cumplir un consenso legislativo en temas de fondo para los dos años que faltan hasta 2011. En las próximas elecciones tenemos que apuntar a conseguir un congreso nuevo, independiente, lúcido, comprometido a restablecer la calidad institucional y efectuar los controles que una auténtica democracia debe ejercer sobre el Poder Ejecutivo. La Presidenta debe seguir hasta 2011 bajo estas nuevas condiciones, que, incluso, la ayudarían a gobernar mejor.

El personaje
MARCOS AGUINIS
Novelista y ensayista

Profesión: médico y escritor.


Edad: 74 años


Nacido en: Córdoba


Por su novela La cruz invertida ganó en 1970 el Premio Planeta de España. Aguinis es uno de los principales best sellers de la Argentina. Sus obras más importantes son Un país de novela , Refugiados. Crónica de un palestino , Elogio de la culpa , La gesta del marrano y El atroz encanto de ser argentinos , entre otras.

miércoles, 30 de julio de 2008

lunes, 30 de junio de 2008

La verdad desnuda sobre globalización

El verso del crecimiento.
Por Gustavo Lazzari
www.atlas.org.ar


En todos los discursos Cristina Fernández repite que nuestro país está viviendo el proceso de crecimiento mas largo de toda la historia.

Tanto la diatriba de Cristina como la de su antecesor adjudican la tasa de crecimiento económico a las bondades del modelo instaurado en 2002 y continuado por la administración del matrimonio.

Sin embargo, es necesario ser sincero con la realidad. El crecimiento argentino se enmarca en un proceso fenomenal de crecimiento mundial. El mundo está viviendo un proceso de crecimiento sin precedentes. Los países mas pobres crecen a tasas que triplican el crecimiento de los países centrales.

La cantidad de países crecen a tasas superiores al 4% anual ha ido creciendo año desde 2003. En 2002 71 países crecieron mas del 4%. En 2007, el doble, 143 países crecieron a tasas elevadas. En contracara, los países que tuvieron tasas de crecimiento menores al 1% (o negativas) bajó de 78 en 2002 a 30 en 2007.
Esto quiere decir que todo el mundo crece.

Países con “ tasas chinas” es decir superiores al 7% había 16 en 2002 y tres veces mas (47) en 2007. Entre ellos, la Argentina.

Por lo expuesto, es necesario sincerar. El proceso de crecimiento argentino no se debe exclusivamente a la bondad del modelo económico, sino al empuje y “viento de cola” que explica el crecimiento en las exportaciones, las cotizaciones y las bajas tasas de interés. El incremento consecuente en la recaudación da origen a los superávit fiscales (tal como sucede en toda la región). Ello genera confianza y por tanto mas consumo y mayor actividad.

La Argentina y en especial, América Latina debería ser mas agradecida a la globalización que hizo posible este fenómeno. Las tasas de crecimiento de países como China, India, Rusia, Brasil empujan la demanda y con ello los precios de las materias primas que nuestro país produce.

Es entendible que desde el punto de vista político el gobierno se adjudique el mérito del crecimiento. Pero desde el punto de vista técnico las gestiones Duhalde, Kirchner y Cristina poco agregraron a un proceso de alcance mundial.



O acaso el “modelo productivo” fue copiado por Azerbaijan (31%), Timor Oriental (24%), Macau (16%), Angola (16%), Armenia (13%), Sudán (12%) , Guinea Ecuatorial (12%), Georgia (12%), China (11%), Lituania (10%), Anguila (10%), Mongolia (9,9%), Etiopía (9,8%), Camboya (9,1%), Bhutan (8,8%), Eslovaquia (8,8%), Kazakhstan (8,7%), Emiratos Arabes Unidos (8,5%), Liberia (8,5%), India (8,5%), y Vietnam (8,5%) que en 2007 crecieron mas que la Argentina??

jueves, 19 de junio de 2008

La crisis y la refundación de Argentina

¿LA REVOLUCIÓN DE LOS CHACAREROS?


LANACION.com consultó a destacados historiadores que, con matices, destacaron varias características que, afirman, convierten la disputa entre la Casa Rosada y el agro en una crisis que quedará en la historia y que no registra precedentes en la Argentina.

Coincidencias.

Entre ellas, mencionaron que el conflicto, que comenzó como un reclamo sectorial por las retenciones, se extendió a otros sectores, despertó nuevas demandas y tuvo consecuencias impensadas.

Además, que reavivó la discusión sobre el federalismo fiscal y sobre el rol del Congreso y que la contundencia del ataque del Gobierno al campo es inédita.

"Es la primera vez que se pone en cuestión al campo, la principal fuente de riqueza del país, con tanta virulencia. Claro que [la crisis] va a tener
trascendencia. Sin duda, será recordada como uno de los hitos del gobierno kirchnerista y de la historia. Nunca pasó algo parecido", evaluó Félix Luna


Luis Alberto Romero coincidió con Luna en que el conflicto "no es comparable con ninguna otra crisis", pero puso el acento en el impacto que la disputa tiene en el Congreso.

"En la Argentina hay una larga tradición de conflictos sectoriales resueltos directamente entre las corporaciones y el Poder Ejecutivo. La originalidad de este conflicto es que, por primera vez, hay una demanda generalizada de que la crisis se encarrile por los canales de la representación parlamentaria: el reclamo es que, como se trata de una cuestión de impuestos, tiene que discutirlo el Congreso", señaló. Vía parlamentaria. Sólo al filo de los cien días de conflicto, el Gobierno envío al Congreso un proyecto de ley para que la suba a las retenciones, que se decidió por resolución ministerial, sea ratificada por
el Parlamento. No obstante, persisten las dudas sobre la posibilidad de que se abra un verdadero debate.

Romero insistió en que la "búsqueda de salidas parlamentarias" es posible recién ahora y era impensable hace algunos años, porque "la democracia funciona lo suficientemente bien".



Por otra parte, el historiador reparó en cómo el conflicto, originalmente acotado a las demandas del campo, ganó terreno en otros sectores de la sociedad y terminó abarcando otros reclamos.

Según Roberto Cortés Conde, profesor de Economía de la Universidad de San Andrés, las "originalidades" de la disputa con el agro, que la vuelven una crisis sin precedentes, son varias.

Federalismo fiscal.

"Lo primero que despierta el conflicto es algo hasta ahora olvidado: el sentido de federalismo fiscal. Lo que comenzó con la demanda de los ruralistas se convirtió en una reacción a la forma en la que el gobierno central usó los derechos de exportación en los últimos años concentrando una enorme recaudación y distorsionando lo que les corresponde a las provincias por coparticipación",planteó el especialista.


Para el historiador, la crisis también tuvo profundas consecuencias sociales.

"La sociedad empezó a tener una visión distinta de lo que es el campo. Aunque todavía prevalece esa antigua idea de que el campo equivale a la oligarquía vacuna y poderosa, empieza a haber más conciencia de que la mayoría de los hombres de campo no son extremadamente ricos, como pretende transmitir el Gobierno".


Por otra parte, consideró "histórico" que el reclamo contra las retenciones haya unido a entidades con intereses y adherentes tan dispares como la Sociedad Rural, CRA, Coninagro y Federación Agraria.

"Hubiera sido impensado en cualquier otro momento", afirmó.

En el mismo plano ubicó las "reacciones populares en todo el interior" en apoyo al reclamo agrario y la "espontaneidad" que le atribuyó a esas manifestaciones.


Similares.

A la hora de buscar paralelos, Cortes Conde dudó.

"No hay ningún conflicto comparable del todo. El Grito de Alcorta [la rebelión de pequeños productores que dio origen a la Federación Agraria en 1912] fue un movimiento circunscripto a los arrendatarios. También podría citar la rebelión del interior contra Buenos Aires por el monopolio de la Aduana, que terminó con la Batalla de Caseros, pero tampoco fue un conflicto tan masivo como éste", enumeró.

No obstante, hacia el final, encontró un punto de contacto.

"De todas maneras, [la crisis] es comparable con la de la Aduana en el sentido de que existe un reclamo por más federalismo y menos centralismo". Sin duda, este extenuante conflicto formará parte de la historia que leerán las futuras generaciones.


Lucrecia Bullrich

miércoles, 18 de junio de 2008


Constitucionalistas coincidieron en que, más allá de que la iniciativa enviada por el gobierno de Cristina Kirchner sólo permite avalar o descartar las medidas que desataron el prolongado conflicto con el campo, los legisladores están en condiciones de debatir otros proyectos, distintos del oficial, que permitan poner fin a la crisis.


En este punto, cobra relevancia el hecho de que el kirchnerismo cuenta con amplia mayoría, tanto en la Cámara de Diputados, como en el Senado y que el proyecto del Poder Ejecutivo quedaría aprobado con mayoría simple. Es decir, que con obtener un voto afirmativo más que quienes la rechacen en cada una de las cámaras legislativas, el texto se convertirá en ley.


Gregorio Badeni







"Desde el momento en que se remite el proyecto de ley al Congreso, el Poder Ejecutivo está reconociendo implícitamente que los derechos de aduana debieron ser reglados por ley y no a través de una resolución ministerial.
"Ahora, el Congreso tiene amplia libertad para debatir el tema [de las
retenciones] y adoptar la decisión que considere más conveniente: rechazar la iniciativa y debatir otra. La limitación impuesta por cómo el proyecto fue redactado por el Gobierno no tiene validez alguna. Los legisladores pueden apartarse y legislar libremente de la manera que les parezca más conveniente.
"El Parlamente no está sujeto a ninguna opción prefijada. Puede rechazar el proyecto. Incluso puede decidir no tratarlo y elaborar uno totalmente diferente.
"Incluso, si el Congreso sanciona una ley derogando la suba a las retenciones, el aumento deja de aplicarse y se abre la posibilidad de hacer juicios al Estado entre quienes pagaron el adicional durante este tiempo.
"Lo importante es que se está abriendo el debate y que se va a dar en el Congreso, que es el ámbito adecuado".


Ricardo Monner Sans





“El proyecto oficial es una burla a cómo deben constituirse las leyes. El
Gobierno debería permitir la discusión verdadera y no la mera ratificación de los ya hecho. Se está recurriendo a la ley como ropaje formal descreyendo de que realmente la ley sea el camino. El único objetivo del Poder Ejecutivo es pedir la ratificación de todo lo actuado para evitar futuros pleitos.
“Frente a este panorama, a la oposición le queda discutir el monto de
retenciones y resolver la discusión acerca de si el porcentaje es confiscatorio.
Puede presentar proyectos paralelos, como los que ya existen en ambas cámaras y duermen el sueño de los justos. No hay impedimento alguno para que se presenten contraproyectos. Abierto el debate, cualquier legislador queda habilitado para presentar un proyecto propio.
“El rechazo del proyecto de ley que manda el Poder Ejecutivo es casi
utópico, por la amplia mayoría que tiene el oficialismo. Si ocurriera, se
produciría un vacío legislativo: caería la resolución 125 porque lo que está pidiendo el Gobierno es una norma mayor para ratificar una norma menor. Si cae la disposición menor [la resolución de Economía], podría haber problemas”.



Félix Loñ



"La forma en la que el Gobierno presenta el proyecto de ley es
engañosa. Claro que el Poder Ejecutivo puede mandar proyectos, pero después el Congreso puede hacer lo que le plazca: puede rechazarlo, ratificarlo o plantear un proyecto distinto.

"El hecho de que el proyecto oficial sólo se pueda ratificar o
rechazar es un intento del Poder Ejecutivo de atar nuevamente al Congreso a su voluntad. Pero lo cierto es que el Parlamento puede decidir al revés de lo que espera el Gobierno. Los legisladores no tienen obligación de tratar lo que envía el Gobierno. Deben aprovechar el tratamiento de esto que se envía para debatir otra iniciativa.

"Si los legisladores no aprovechan esta oportunidad corremos el
riesgo de que se agrave la crisis y se va agotar una instancia fundamental de debate en la que el campo depositó esperanzas. "Esperemos que el Congreso asuma su rol. La resolución [125, por la que el Ministerio de Economía dispuso la suba a las retenciones de granos] es confiscatoria. Los legisladores no deberían aprobarla, porque además, el Poder Ejecutivo está incurriendo en un exceso del
ejercicio de sus facultades respecto de legislar en materia
impositiva".


lunes, 9 de junio de 2008

La KGB de Kirchner

Ahora resulta que nos enteramos de que tiene su propia KGB.


Comentario de Carlos Pagni


La investigación judicial sobre una banda de espionaje clandestino amenaza con nuevos sinsabores a la accidentada gestión de Cristina Kirchner: en la causa que tramitan la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado y el fiscal Alberto Gentili habría indicios elocuentes, según fuentes tribunalicias, de que esas operaciones de intercepción ilegal de correos electrónicos y comunicaciones telefónicas de jueces, dirigentes políticos, artistas y periodistas se habrían realizado, si no a pedido, por lo menos al amparo de altos funcionarios del Gobierno.


Las maniobras serían parte también, según testimonios que se estudian en la causa, de una sórdida guerra entre ministros del gabinete nacional.



Comienza a vislumbrarse, entonces, la existencia de una unidad de inteligencia irregular, pero sometida a un control político de alta jerarquía.

El escándalo empezó cuando el director de Informática de la Corte Suprema de Justicia, Alfredo Catoira, denunció ante el juez federal Sergio Torres que la computadora del presidente del tribunal, Ricardo Lorenzetti, había sido objeto de intrusiones ilegales.


Torres debió enviar la causa a San Isidro: sigilosa, la jueza Arroyo Salgado andaba, desde hacía más de un año, tras la pista de una “ciberbanda” denunciada por la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE).

Como en el film “La vida de los otros”, los espías eran, a la vez, espiados. Existen signos llamativos de que podría ser esa red ilegal la que controlaba a Lorenzetti.


El puente entre las dos investigaciones es el ex agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) Iván Velázquez. Señalado por distintas publicaciones como el presunto fisgón del presidente de la Corte, Velázquez denunció que lo perseguían y marchó hacia Montevideo.


Desde allí realizó declaraciones en las que negó cualquier nexo con el caso de Lorenzetti, pero admitió operaciones de "hackeo" de cuentas de e-mail de particulares, según él, a pedido de la SIDE.


Si bien Velázquez trabajó como agente de esa dependencia hace varios años, sus prestaciones más recientes lo encontraron en la Policía de Seguridad Aeroportuaria.


Esa fuerza depende de Marcelo Saín y, por encima de él, de Aníbal Fernández, ministro de Justicia.

Algunos testimonios en poder de la jueza Arroyo Salgado harían pensar que Fernández sería el funcionario político que más aclaraciones debería aportar por las actividades que se investigan.


Sencillo: en San Isidro habría un caudaloso intercambio entre una cuenta personal del ministro de Justicia -y antes, del Interior- y otra de Velázquez.


Según allegados a la pesquisa, en algunos de esos mensajes alguien que firma "Iván" le pedía instrucciones y reportaba informes a alguien a quien llama "Aníbal".


Cabe la posibilidad de que esas cuentas del funcionario y del espía hayan sido intervenidas y utilizadas por terceros que simulaban ser sus titulares. Sería de literatura fantástica.


Las afinidades operativas podrían ser, también, políticas: hacia comienzos de octubre, Velázquez veía en Fernández al mejor candidato para reemplazar en el Ministerio de Defensa a Nilda Garré.

Esta simpatía ilumina ahora un episodio que, en aquel momento, causó un revuelo.

La ministra Garré pasó a retiro al jefe de Inteligencia del Ejército, general Osvaldo Montero, acusándolo de conspirar en su contra. LA NACION consignó en aquella oportunidad que detrás de Montero se alinearía un sector de las Fuerzas Armadas que alentaba la candidatura de Fernández para la cartera castrense.


Ahora aparecen más informaciones en ese sentido: el espía clandestino Velázquez, que antaño revistó también en el Ejército, habría puesto sus destrezas electrónicas al servicio de esa operación.


Conexiones


La jueza Arroyo Salgado y el fiscal de la causa, Alberto Gentili, intentan también establecer si existe alguna conexión entre estas tareas de espionaje y el movimiento de la cuenta de correo electrónico tresbanderas@gmail.com , que se servía del nombre de fantasía "Juan Pueblo".


También se indaga el flujo de correspondencia de las direcciones showbusinessmercenary@hotmail.com y businessmercenary@hotmail.com con las direcciones liodepolleras@hotmail.com y pininomas75@gmail.com .


Por estas cuentas circuló un torrente de mensajes electrónicos capturados de un inventario muy amplio de correos sometidos a vigilancia clandestina.


Entras las víctimas de esos seguimientos hay personas de los más diversos sectores de la vida pública. Por ejemplo, directivos de medios de comunicación como Bartolomé Mitre (LANACION), Héctor Magnetto (Clarín) , Roberto García (Ambito Financiero) , Jorge Fontevecchia (Perfil) o Daniel Hadad (Radio 10) y periodistas como María Laura Avignolo, Ana Barón, Marcelo Bonelli, Walter Curia, Diego Fuks, Luis Majul, Debora Pérez Volpin, Daniel Santoro, Pablo Sirvén, Ernesto Tenembaum, Gerardo Young e Ignacio Zuleta, entre otros.


En la Corte, además de Lorenzetti, eran blancos de este espionaje paralelo Carmen Argibay y Eugenio Zaffaroni.

También la banda "hackeaba" correos de políticos. Las cuentas favoritas son de la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, de la oposición al ex intendente Sergio Villordo, de Quilmes.


Entre esos blancos están Daniel Scioli y su hermano José, Hilda "Chiche" Duhalde, Alfredo Atanasoff y María Helena Chaves (esposa de Felipe Solá).

Hay opositores de los más variados, desde Ricardo López Murphy y Jorge Telerman a Jesús Rodríguez y Sergio Acevedo.


Y, con una abundancia llamativa, figuras del gobierno. Hasta pocas semanas atrás, estuvo vigilada, por ejemplo, la correspondencia del secretario privado de Cristina Kirchner, Isidro Bounine y la de Alessandra Miniccelli, esposa de Julio De Vido, quien tenía intervenidas dos casillas de e-mail , una privada y otra de la Sindicatura General de la Nación (Sigen).

El senador José Pampuro y el ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra, igual que su hermana Vilma, eran controlados.


El canciller Jorge Taiana, el embajador en los Estados Unidos, Héctor Timerman, y su colega en la ONU, Jorge Argüello, eran monitoreados casi con la misma frecuencia que los diplomáticos retirados Federico Barttfeld o Andrés Cisneros.


El mundo del espectáculo era otro objetivo de los espías que investiga la jueza Arroyo.


Las víctimas espiadas iban de Susana Giménez a Gerardo Sofovich, Andrea del Boca, Celeste Cid y Carolina Ardohain ("Pampita"), entre otros.


Comercialización

Al menos una parte de esta faena clandestina se comercializaba. Enmascarados tras las cuentas businessmercenary@hotmail.com o showbusinessmercenary@hotmail.com se cobraban 800 pesos por cada dirección electrónica.


Si el cliente era "mayorista", se le ofrecía un "combo": una intervención en una casilla adicional por cada correo contratado de modo permanente.






















Arroyo Salgado debe despejar un inventario muy extenso de incógnitas. La más obvia: cómo es que estas tareas de espionaje se realizaron, por lo menos en parte, desde una dependencia oficial como la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

De haber existido esos contactos entre Velázquez y Fernández, acaso sea el ministro de Justicia quien más dudas deba resolver. Los indicios, todavía preliminares, de que estaría en conocimiento de estas actividades irregulares, se agregan a su controvertida decisión de tamizar los pedidos que los magistrados puedan realizar a las fuerzas de Seguridad en las causas que investigan.


Tal vez no terminen allí los interrogantes.



El ex presidente Néstor Kirchner, que se hizo famoso por controlar todo lo que sucede a su alrededor, tal vez deba algún día aclarar si estaba al tanto de que, en el seno del gabinete que presidía, se constituyó hace más de tres años una unidad de espionaje clandestino.

viernes, 6 de junio de 2008

Kirchner, el Stalin posmoderno




Economic Focus / Antonio I. Margariti


La expoliación del campo, objetivo stalinista



El imperio del mal que construyó Stalin se basó en la apropiación de la renta agraria. ¿Algún punto de contacto con el proyecto kirchnerista?


Cuando en 1924, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili –el sanguinario déspota soviético más conocido como Stalin– fue designado secretario general del partido, se propuso un objetivo delirante: acumular poder y someter al pueblo ruso por medio del terror.
Desde el principio comprendió que el gran obstáculo para su proyecto de megalomanía iban a ser los campesinos de “las tierras negras de Ucrania”, una de las más feraces planicies del mundo junto con “la pampa argentina”.


Viajeros de la época testimoniaban:


“He atravesado Ucrania y descubierto una maravilla: es un inmenso jardín agrícola en pleno rendimiento y de una belleza natural inenarrable, las parcelas de tierra están admirablemente irrigadas y cultivadas con cosechas que la paleta del mejor pintor no podría repetir” (1).


Las razones del odio de Stalin fueron explicables.

Los kulaks o pequeños campesinos propietarios de la tierra eran personas independientes. Quien tiene una propiedad y puede explotarla para conseguir una renta se aferra a la tierra porque obtiene independencia económica y sólo con ella adquiere libertad política para no someterse a los caprichos del déspota de turno.


En consecuencia, decidió aplastarlos y “liquidarlos como clase social” mediante la expoliación de la producción rural y la obligación legal de seguir sembrando para asegurar la alimentación, a bajo costo, de los trabajadores de la industria pesada y los soldados del ejército rojo.


Con la picardía propia de un “agitprop” (activista político que nunca se había ganado la vida trabajando), Stalin no quiso expropiar la propiedad sino quedarse con la renta agraria, de manera que podía convertirlos en siervos de la gleba.


Pero, los campesinos rusos que explotaban la tierra de sus ancestros se resistieron a verse denigrados y despojados del fruto de su trabajo.


Se opusieron tenazmente a entregarles el ganado y el cereal de sus campos.


Organizaron la resistencia, escondieron las cosechas en silos subterráneos protegidos con telas embreadas con alquitrán y bloquearon los caminos para evitar el saqueo de sus productos.



Ello enfureció al déspota Stalin quien decidió recurrir a la fuerza bruta y desencadenó una violenta campaña propagandística contra el campo acusándolos de egoístas, ricos oligarcas, subversivos y enemigos del pueblo soviético.



No pudo enviar al ejército rojo para reprimirlos porque estaban dispersos en una multitud de pequeños lugares y el ejército se agotaría en una infinita serie de minúsculas batallas.


Entonces organizó fuerzas de choque compuestas por milicias dirigidas por comisarios políticos.


Pero además dispuso matarlos de hambre.


Comenzó por acusarlos de violar una ley absurda que establecía como delitos graves: a) suministrar datos falsos en las declaraciones juradas, b) vender clandestinamente los cereales y oleaginosas, c) consumir en forma particular el propio ganado, d) resistir la entrega de la producción al Estado y e) negarse a sembrar o cosechar los productos exigidos por el gobierno.


Las medidas fueron en aumento.


Requisó toda la producción agrícola y el ganado alegando que no aseguraban el abastecimiento de las poblaciones urbanas.


En un documentado libro (2) pueden verse centenares de fotografías escalofriantes (de 1932 a 1933) donde casi diez millones de personas fueron deportadas a campos de concentración en Siberia, en los que perecieron una tercera parte.















Enfrentados a la propaganda soviética y a la irracional batalla, muchos kulaks se rebelaron incluso matando a las autoridades políticas locales.


Pero el éxito de los agricultores fue breve.


El ejército rojo comandado por comisarios políticos fue enviado a ahogar la rebelión agraria.


La policía secreta GPU inició una campaña de terror para abatir el ánimo de los rebeldes.


Cuando los propios dirigentes locales del partido comunista pidieron a Stalin un poco de clemencia, éste les respondió ordenando exterminar a esos dirigentes con la pena de fusilamiento y convirtió a Ucrania en un inmenso campo de concentración.


La policía secreta Checa -luego GPU- más las brigadas de choque enviadas desde Moscú aterrorizaron a los campesinos haciendo inspecciones aleatorias en los campos y requisando todo cereal o ganado que encontrasen, considerados ahora propiedad sagrada del Estado soviético.





Los milicianos que atacaban a los campesinos constituían el “lumpen proletariat” y eran reclutados entre los miserables de las ciudades y los komsomoles soviéticos.



Una famosa ley promulgada el 7 de agosto de 1932 establecía la condena de 10 años en campos de concentración a menores de edad o la pena de muerte para los adultos, por cualquier ocultamiento, robo o disposición de la producción socialista. Se la conoció como la “ley de la espiga” porque las personas eran condenadas a muerte por haber consumido espigas de trigo o de cebada de sus propios campos.


Cualquier productor rural que carneara un cerdo de su propiedad para alimentar a su familia era ajusticiado inmediatamente.




El efecto no podía ser otro que un abandono masivo de las explotaciones rurales y una hambruna extendida por todo el país entre 1932 y 1933.


Millones de personas murieron porque no había comida. Las fotografías de la época muestran a miles de niños con aspecto esquelético y el abdomen hinchado, sin fuerzas para caminar.


Las madres rusas (3) abandonaban a sus hijos en los vagones de trenes que iban hacia Moscú, Kiev, Stalingrado y Leningrado con la esperanza de que alguien pudiera cuidarlos y darles comida.


Aquellos adultos que tenían el vientre hinchado por el hambre eran transportados en trenes de mercancías hacia el campo y abandonados a cincuenta kilómetros de las ciudades de manera que se murieran sin que se los viera.


A la llegada en los lugares de descarga, los milicianos excavaban grandes fosas y tiraban los muertos de los vagones.


Los ucranianos tuvieron que comer raíces, perros, gatos, ratas, pájaros y albóndigas de papel de diario hechas digeribles con levadura de cerveza.


Incluso se dieron casos de canibalismo que provocaron la sanción de una ley inédita que prohibía a los adultos comerse a los niños o a mayores vivos.


Diariamente perecían 25 mil personas. Los países civilizados de occidente, horrorizados, pretendieron enviar una ayuda humanitaria, pero el sanguinario déspota de Stalin confiscó las cargas de alimentos y las destinó a la clase dirigente.


En dos años las unidades productivas del campo se redujeron a la mitad y tanto la agricultura como la lechería, ganadería y producciones regionales se hundieron en un profundo marasmo.


La expropiación de las mejores tierras de Ucrania y Rusia produjo inmensas pérdidas, pero la locura de Salín hizo proseguir el exterminio sin la menor piedad y terminó liquidando la clase de campesinos propietarios, instaurando los koljoses o sea colectivizando la tierra a cargo de secuaces designados por el gobierno.



La industria -que nunca había sido solidaria con el campo- comenzó a desarrollarse sobre su cadáver y destinó su producción a fabricar armamentos, aviones y blindados para las fuerzas armadas.



En los archivos presidenciales de Stalin, recientemente abiertos al público, existe el testimonio del comisario político Mijaíl Shólojov (clasificado con el nº 45-1/827-7-22) donde informa al déspota:


“Camarada Stalin. En el mes de diciembre aceleramos la campaña y dispusimos: 1º requisar los cereales que tenían en los graneros, incluido el anticipo entregado para simiente de la próxima cosecha 2º como los campesinos enterraban el trigo y el girasol en silos subterráneos dispusimos aplicarles dos tipos de penas: el método del frío y el del calor. 3º El método del frío consiste en desnudar al productor en pleno invierno y ponerlo al fresco en hangares. A menudo lo hemos hecho con grupos de centenares de kulaks. 4º El método del calor consiste en rociarles los pies y las faldas con keroseno y prenderles fuego, después se apaga y se vuelve a empezar. 5º Una variante la hicimos en el koljoz de Napolovski, un tal Plotkin “plenipotenciario del comité local” obligó a los colonos interrogados a tenderse sobre una placa calentada al rojo vivo, después los descalentábamos encerrándolos desnudos en el hangar. 6º En el koljoz Lebyazhenski pusimos a los campesinos a lo largo de un muro y simulamos una ejecución. Así y todo el resultado no fue muy bueno”.


La respuesta de Stalìn, fechada el 6 de mayo de 1933 de puño y letra, no es menos estremecedora:”


Querido Camarada Shólojov. Esta es una cuestión verdaderamente política y por eso hay que saber ver el otro lado de la realidad. Y ese otro aspecto es que los respetados trabajadores rurales de su distrito están en huelga y llevan a cabo un sabotaje porque están dispuestos a desabastecer y dejar sin pan a los obreros y al Ejército Rojo. El hecho de que este sabotaje sea silencioso, y en apariencia pacífico, no cambia en absoluto el fondo del asunto y es que los respetados trabajadores están llevando a cabo una guerra de zapa contra el poder soviético y eso, querido camarada Shólojov, ésta es una guerra a muerte. Que siga usted bien. Le estrecha la mano. Suyo Iósif Stalin”. (Clasificado con el nº 3-61/549-194)


Esta pesadilla de terror sucedió hace 70 años, por obra y gracia de un sanguinario déspota que se autoproclamaba “progresista y proletario”.


Finalmente, ese imperio del mal se derrumbó solo, sin que nadie lo atacara.

La locura humana no tiene límites cuando quiere acumular poder y pretende poner de rodillas a todo el mundo. Sólo la muerte pone un piadoso final a tanta desolación.


© Antonio I. Margariti es economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente”, editado por la Fundación Libertad de Rosario.


(1) F. Kupferman. “Au pays des Sovietes, Le voyage français en Union Soviétique”, Gallimard, París, 1939.



(2) Stéphane Courtuois y otros, traducido al español, “El libro negro del comunismo, crímenes, terror y represión” , Édit. Robert Laffont, París, 1997, Espasa-Calpe, Madrid, 1998.



(3) A. Graziosi. “Lettres de Kharkov, La famine en Ukraine à travers les rapports des diplomates italiens 1932-1934, Cahiers du Monde junio 1989.

lunes, 2 de junio de 2008

El cordobés Luis Juez sin pelos en la lengua



Vean cómo describe al gobierno!!!

martes, 13 de mayo de 2008

Argentina desaparecida

Con algunos errores en los datos, el Diario El Pais registra la percepción que existe en el mundo entero sobre Argentina: un país desaparecido. Desaparecido con todos sus habitantes incluidos. Y no por una dictadura militar, sino por un gobierno setentista que paradójicamente vive enarbolando la bandera de los desaparecidos.

El autismo kirchnerista está teñido de una confusión de espacios y tiempos: no entiende el mundo global, y vive eternamente en la década de los 70.





Argentina, más aislada que nunca

La tercera potencia latinoamericana ha perdido peso internacional. Mantiene un sorprendente conflicto con Uruguay, se desentiende de la crisis de Bolivia, se aleja de Estados Unidos y se escribe poco con España


FERNANDO GUALDONI 13/05/2008



Argentina está sola.

Su relación con Venezuela la ha alejado de Estados Unidos, un conveniente socio y aliado.

A Bolivia le ha dado la espalda cuando más la necesitaba y su amistad íntima con Uruguay pasa por su peor momento.

Poco a poco, Brasil le ha arrebatado todo su poder de influencia regional y con España, la madre patria, apenas si se escribe.

El peor efecto a largo plazo de la crisis de 2001 para Argentina ha sido su desaparición del mundo.




El país suramericano ha descuidado dos ejes clave de su política exterior: el fortalecimiento del Mercosur y las relaciones con la Unión Europea, ha perdido peso en los foros internacionales y ningún líder mundial se muere por visitarlo. En marzo, la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, ignoró sin rodeos a Argentina en una visita que hizo a Brasil y Chile.


A la falta de una estrategia en política exterior se ha unido el carácter huraño de los Kirchner


Al ex presidente Néstor Kirchner no le importaban las relaciones internacionales, llegaba el último a casi todas las cumbres donde Argentina tenía algo que decir y se iba el primero.

Kirchner es un economicista obseso que no se da cuenta de que la tercera potencia latinoamericana no puede sobrevivir sola y que debe tener una posición sobre los temas que se debaten en su región y el mundo. Lo triste es que con el modelo continuista de su esposa Cristina Fernández, presidenta desde diciembre, tampoco recuperará el lugar que por historia y cultura se merece.

Argentina tuvo una clara oportunidad para hacerse un hueco entre las voces que pesan en la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de 2003 en Cancún. El país, representado entonces por Martín Redrado, fue parte del grupo que plantó cara a los Estados desarrollados en la lucha por un comercio más equitativo. Allí estaba Argentina, junto a Brasil, India, China y Suráfrica; y la prensa mundial quería saber lo que estos países pensaban. Allí estaba Redrado, junto al ministro de Exteriores brasileño Celso Amorín, la tarde en que el quinteto apoyó a los Gobiernos africanos para echar por tierra una cumbre a la que la UE y EE UU acudieron no sin cierta prepotencia.


Argentina y Suráfrica no supieron aprovechar el tirón de popularidad que les dio la cita de México y se cayeron del cartel, mientras que Brasil echó mano de su maquinaria diplomática para lograr que le invitaran a los grandes foros internacionales y China e India se afianzaron como las potencias emergentes que eran. Para la cumbre de la OMC de Hong Kong de finales de 2005 ya sólo importaron las opiniones de Amorín y del ministro indio de Comercio, Humayun Khan. El titular de Exteriores argentino, Jorge Taiana, apareció en alguna de las últimas ruedas de prensa sentado en un extremo de la fila de conferenciantes muy molesto.

Durante el mandato de Néstor Kirchner, Argentina forjó una gran alianza con Venezuela que le valió para firmar contratos de suministro energético, colocar bonos de deuda pública al Estado venezolano y hasta para salvar de la quiebra a una empresa láctea. Pero como otro gran aliado de Venezuela es Irán, Kirchner no dudó en enfrascarse en una feroz batalla dialéctica y judicial con Teherán para evitar una confrontación con Washington y para aplacar la ira de la comunidad judía argentina, segura de que los iraníes han estado detrás de los atentados contra la embajada israelí en 1992 y una mutual médica judía en 1994 que costaron más de 100 vidas. Mientras Kirchner juega a quedar bien con todos, la diplomacia argentina le da la espalda a la crisis que vive Bolivia.


A pesar de que el país andino se sitúa al borde de la guerra civil, Buenos Aires desaprovecha la histórica influencia que tiene sobre La Paz y no hace nada para aliviar una situación que amenaza con desestabilizar toda la región. La política exterior argentina hacia Bolivia siempre se ha esforzado por sacar a La Paz de la órbita de Brasilia y atraerla hacia Buenos Aires.

Basta recordar que el presidente Juan Perón accedió a comprar gas boliviano a principios de los setenta no por razones económicas sino estratégicas, para ayudar a Bolivia. Estos acuerdos se mantuvieron tanto durante las dictaduras de Jorge Videla y Hugo Bánzer como ya en las democracias de Raúl Alfonsín y Hernán Siles Suazo. Recientemente, la diplomacia argentina ha decidido ocuparse de la crisis boliviana. Pero ya no sola: Brasil y Colombia también participan en la mediación entre el Gobierno de Evo Morales y las provincias del Oriente, ricas en gas y petróleo.

Incapaz de hacer algo por Bolivia, el Gobierno argentino se enfrasca a tiempo completo en un sorprendente conflicto: la pugna con Uruguay por la construcción de papeleras en la margen uruguaya del río fronterizo.


La evolución de este conflicto es probablemente el mejor ejemplo de la inexistencia de una estrategia de política exterior y de la propia crisis de representación interna que vive Argentina, en la que no hay ningún partido que cuestione la marcha de la diplomacia.

Entre finales de los ochenta, cuando Uruguay hace pública su intención de crear una zona de reforestación para producir pasta de celulosa, y febrero de 2005, cuando el ex presidente Jorge Battle autoriza a la empresa finlandesa Botnia a construir la segunda planta de pasta de celulosa (con una inversión de 1.200 millones de dólares, la mayor recibida jamás por el país, y la perspectiva de crear cientos de miles de empleos), apenas se mentó el asunto de las papeleras. Durante todo ese tiempo, más de 15 años, ésta fue una cuestión que ambos países supieron gestionar sin mayores inconvenientes.


A partir de abril de 2005, cuando el Gobierno del socialista Tabaré Vázquez ratifica el compromiso uruguayo con las papeleras, la situación desbarra hasta convertirse en el agrio conflicto que ha llegado hasta la Corte de La Haya. Las organizaciones de ambientalistas y los gobiernos municipales y provinciales llenaron el vacío dejado por el Gobierno central en política exterior.

Kirchner, por puro populismo, respaldó a estos grupos y Argentina acabó por convertir en papel mojado el tratado del río Uruguay de 1975 y el tratado de Asunción de 1991 que garantiza la libre circulación de bienes y personas en el área del Mercosur, permitiendo el bloqueo sistemático de la frontera fluvial. Era desconcertante ver al ex presidente Kirchner hacer una férrea defensa del medio ambiente cuando de las más de 200 leyes presentadas por su Ejecutivo al Congreso durante su mandato sólo un par fueron de protección ambiental. Mientras Buenos Aires buscaba la condena internacional de los planes uruguayos, Montevideo no paraba de cosechar respaldos a su proyecto.







Cristina Fernández hereda de su marido el conflicto con Uruguay y lo aviva. En su discurso de toma de posesión de diciembre de 2007 la presidenta trata a los uruguayos como hermanos y al mismo tiempo les acusa de violar los tratados internacionales. El presidente Vázquez estaba en la ceremonia, así que las declaraciones como poco pueden calificarse de inoportunas. No es de extrañar que tras este conflicto Uruguay se plantee dejar de ser miembro del Mercosur para convertirse en "asociado" y tener vía libre para negociar un acuerdo de libre comercio con Washington. P

oco después de este desplante, otra crisis demostró el poco talante diplomático argentino. La presidenta ordena al Parlamento "repudiar la ofensa" de EE UU porque durante una investigación de las autoridades estadounidenses salta la sospecha de que Fernández ha recibido financiación para su campaña de parte del presidente venezolano Hugo Chávez.

En Europa poco se recuerda la existencia argentina excepto por sus excelentes futbolistas y porque visitar hoy Buenos Aires es barato gracias a la fortaleza del euro. Cristina Fernández pasó recientemente por París sin pena ni gloria.

Al volver prefirió reunirse con la modelo Naomi Campbell que contarle a la prensa qué acuerdos clave para Argentina había cerrado con Francia. A España como presidenta aún no ha viajado y, aunque mantiene una relación cordial con el Gobierno de Zapatero, ni el mundo político ni el empresarial español le echan de menos. Tras su paso como candidata en julio del año pasado, a nadie le quedó claro cuál era el proyecto político, económico y social de Fernández.

Casi un año después lo que entonces fueron dudas ha dado paso a la indiferencia.

domingo, 30 de marzo de 2008

Historia de los desaparecidos fondos de Santa Cruz en cuatro actos

Resumen del artículo publicado por Crítica Digital

La plata de Santa Cruz, repatriada el miércoles, nunca llegó a Buenos Aires.

La cuenta de la tesorería provincial en el Banco Nación no registró movimientos, y las autoridades se desvelan por la ruta del dinero: debe pasar por la sucursal Nueva York del Nación, donde los bonistas que quedaron fuera del canje de deuda reclaman 11.000 millones.










Acto 1

En 1993 el entonces gobernador Néstor K cobró 535 millones de dólares en concepto de regalías petroleras mal liquidadas por la Nación: 320 millones en bonos y acciones de YPF y el resto en efectivo.

Por consejo de Domingo Cavallo, K depositó el dinero en un banco de inversiones de Nueva York, el Dean Witter Reynolds, que se fusionaría más tarde con el Morgan Stanley. Casi todo el dinero estuvo, hasta 2001, depositado en efectivo y, a estar de los intereses de la época, podría haber generado dos tipos de rendimientos:

–“Money market”: cuando está en cash y sin moverse, entre el 1,25 y el 1,75 anual.

–Plazo fijo: a tres años, por ejemplo, rendía entonces entre el 6 y el 7% anual.

La única referencia concreta al devenir del dinero durante ese período puede encontrarse en los presupuestos aprobados por la Legislatura provincial entre 1995 y 2002, cuando señala año a año los recursos provenientes de activos de la provincia en el exterior.

Entre 1995 y 2001, mediante leyes del prespuesto provincial, se habilitó el ingreso de u$s 649.479.591.

En aquellos ocho años, empero, sucedieron otras cosas:


1. De los 535 millones iniciales, Kirchner invirtió en acciones de YPF 290 millones, comprándolas a 19 dólares cada una.
En 1999 las vendió a u$s 44,78 y ganó 670 millones de dólares.
La suma del remanente de los 535 millones iniciales (245) más la ganancia posventa (670) asciende a u$s 915 millones.

2. Intereses calculados a la tasa libor durante nueve años da 329.400.000 dólares, lo que sumado a los 915 millones resulta en u$s 1.244.400.000

En septiembre de 2001, dos contadores de Arthur Andersen y Paget Brown, vecinos de Caimán, negociaron en el Hotel Emperador con Carlos Sánchez Herrera en nombre de Néstor Kirchner, quien reconoció que el dinero era de la Provincia. Herrera fue nombrado por K procurador general del Tesoro y renunció cuando se supo que había sido el abogado defensor de Juan Sassiain, jefe de la Policía durante la dictadura.

El atentado a las Torres Gemelas vuelve a desviar en 2001 el destino de los fondos: el dinero llegó a Europa de la mano de Alfredo McLaughlin, ex ejecutivo del Deustche Bank, a la sucursal del Morgan Stanley en Luxemburgo.

Según datos extraoficiales existían 720 millones a fines de 2002 en diversas cuentas suizas (que habían sido 840 millones entre 2000/2003), pero para el cierre de 2003 se informó que los activos eran de 534 millones. Trescientos seis millones menos.





Acto 2

El expediente “Kirchner Néstor y otros s/apología del crimen, defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y malversación de caudales públicos” nació en Buenos Aires y murió en Río Gallegos.

El juez Santiago Lozada, un cordobés que llegó a la Magistratura de la mano del actual secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, cerró la causa. Lo apasionante del caso, más allá del hecho en sí, es que al día de hoy los argumentos del juez para haber tomado esa decisión son secretos. La ley señala que un fallo firme debe hacerse público a requerimiento de cualquier ciudadano, pero en este caso Lozada decidió esconder su sentencia, incluso, del fiscal Andrés Vivanco.

Cuando, hace algunas semanas, el mismo juez archivó un pedido del mismo fiscal, se transformó en un perro mordiéndose la cola: en los considerandos del archivo argumenta su decisión “como resolví anteriormente”, sin que nadie sepa, anteriormente, qué resolvió.

Al eterno reclamo del fiscal se le sumó ahora otro de la diputada por la CC Patricia Bullrich, quien también tramita una presentación ante la Comisión Interamericana. La segunda denuncia presentada por Vivanco se basa en datos técnicos aportados por el contador Pisani, vocal en minoría del Tribunal de Cuentos, en la que pidió indagatoria a Néstor Kirchner, Héctor Icazuriaga, Sergio Acevedo y Carlos Sancho.

Vivanco aportó, diversas irregularidades, año a año:

2003: –Faltante de u$s1.174.863 dólares en la “renta por tenencia de bonos”. Posible peculado.
–Falta de fecha en la que se concretó la transformación de bonos en acciones de YPF. Posible malversación
–Falta de fecha de una “venta obligatoria de acciones por u$s15.206.015. Posible malversación.
–No se indica fecha de compra, precio y origen del dinero para adquirir 1.298.000 acciones de YPF. Posible malversación.
–Imprecisiones sobre depósitos en fondo de inversión Morgan Stanley en Luxemburgo. Faltan fecha, plazos, intereses, condiciones. Posible malversación, peculado e incumplimiento de deberes.
–No obra información contable del traslado de capitales a Suiza. Posible malversación.

2004: A inicios de ese año se decidió concentrar el 100% de la inversión en el banco Crédit Suisse, la mitad en plazos fijos de corto plazo y la otra mitad en Notas del Tesoro de los Estados Unidos. Se omite presentar la registración contable. Posible incumplimiento de deberes.


2005: –No se puede justificar la diferencia entre el valor declarado al origen de los Bonos de la Provincia de Tucumán de u$s1.594.000 y el valor residual de u$s341.571 y los bonos canjeados Consadep por 414.398. Posible malversación.

Acto 3

En la mañana del 24 de mayo de 2007, el presidente Kirchner le dice en una entrevista por Radio Continental a Magdalena Ruiz Guiñazú: ”Los fondos ya están repatriados. Están en el país en títulos y bonos. Los puse a resguardo, aunque los podría haber gastado”.


Mientras Néstor Kirchner fue gobernador de la provincia, la mayoría de los fondos fueron depositados a su nombre. Al asumir la Presidencia de la Nación, la titularidad del depósito pasó a la provincia de Santa Cruz.

Desde la supuesta “repatriación” durante el gobierno de Acevedo (cuando de los teóricos 521 millones sólo se trajeron 100 que se invirtieron en la compra de BODEN) el dinero estuvo en un fideicomiso a cargo del Banco de Santa Cruz,



Acto 4 y último

Finalmente, el pasado miércoles 26, en plena crisis del campo, el gobernador Daniel Peralta volvió a anunciar la repatriación de los fondos: 380 millones de dólares de un total no especificado que, se supone, se irá trayendo en cuotas.

Al cierre de esta edición, la única cuenta de la provincia en el Banco Nación, a nombre de la Tesorería Provincial de Santa Cruz, no registró movimiento alguno. Los fondos siguen en Suiza.

Recién después de anunciarlo, el Gobierno advirtió un pequeño inconveniente: el Crédit Suisse, para transferir el dinero, debe hacerlo en dólares a un banco corresponsal del Nación, en este caso la sucursal de Nueva York del banco argentino.

¿Qué pasa si la Justicia norteamericana decide embargar la cuenta mientras el dinero viaja desde Zurich a Buenos Aires vía Nueva York?

Los bonistas que quedaron fuera del arreglo con el gobierno argentino reclaman once mil millones de dólares.

La estrategia del gobierno K de mantener en vigencia constante la Ley de Emergencia Económica no refiere sólo a evitar el aumento de tarifas; también permite que el país pueda pagar sus deudas con retraso con los bonistas que quedaron fuera del canje y con los acreedores del Club de París. Los jueces norteamericanos consideraban, en 2002, a la Argentina como un país quebrado. ¿Lo seguirán haciendo ahora, con 50.500 millones de dólares de reservas?


INVESTIGACIÓN: Jorge Lanata /LUCIANA GEUNA/JESICA BOSSI